14 oct 2013

No me engañas, tú y yo preferimos las historias que son complicadas.
Explícame sino por qué tras decirme "adiós" siempre llamas.



Y bien, ¿qué esperabas?
Sabes que hoy también diré que sí, 
pero por la mañana
ya habrás olvidado lo que anoche 
dijiste en la cama.
Y el invierno entrará de golpe 
otra vez en mi casa
y la risa se irá 
en cuanto te abroches la falda.
Y no, no se trata de esperar otro milagro 
dándonos una semana,
no es cuestión de reavivar el fuego 
con leña mojada.
Sabes que las buenas intenciones 
no harán que mañana
despierten tus zapatos 
a los pies de mi cama. 

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