necesito un año de vacaciones.
19 mar 2013
-¿Qué adelantas sabiendo mi nombre? Cada noche tengo uno distinto y, siguiendo la voz del instinto, me lanzo a buscar.
-Imagino, preciosa, que un hombre.
- Algo más, un amante discreto que se atreva a perderme el respeto, ¿no quieres probar? Vivo justo detrás de la esquina, no me acuerdo si tengo marido. Si me quitas con arte el vestido te invito a champan.
Le solté al barman mil de propina, apure la cerveza de un sorbo. Acertó quien “El templo del morbo” le puso a este bar. Peor para el sol que se mete a las siete en la cuna del mar a roncar mientras un servidor le levanta la falda a la luna. Al llegar al portal nos buscamos como dos estudiantes en celo, un piso antes del séptimo cielo se abrió el ascensor. Nos sirvió para el último gramo el cristal de su foto de boda, no falto ni el desfile de moda de ropa interior.
-En mi casa no hay nada prohibido pero no vayas a enamorarte, con el alba tendrás que marcharte para no volver, olvidando que me has conocido, que una vez estuviste en mi cama. Hay caprichos de amor que una dama no debe tener.
Peor para el sol que se mete a las siete en la cuna del mar a roncar mientras un servidor le levanta la falda a la luna.
-Es mejor- le pedí -que te calles, no me gusta invertir en quimeras. Me han traído hasta aquí tus caderas, no tu corazón.
Y después… ¿para que mas detalles? Ya sabéis. Copas, risas, excesos, ¿como van a caber tantos besos en una canción? Volví al bar a la noche siguiente, a brindar con su silla vacía, me pedí una cerveza bien fría y entonces no sé si soñé o era suya la ardiente voz que me iba diciendo al oído: ”me moría de ganas, querido de verte otra vez".
Peor para el sol
que se mete a las siete en la cuna del mar a roncar
mientras un servidor le levanta la falda a la luna.
14 mar 2013
Eran conocidos en las calles del barrio, conocidos en todos los bares y tabernas. Él tan alto, tan serio, tan pálido y delgado, ella morena y frágil, tan graciosa y pequeña. Él rondaba, más o menos, los cincuenta, y ella debía tener no más de veinticuatro. Él daba clases, creo, en alguna academia, y ella estudiaba, también creo, un curso de italiano. Bebían y se amaban, o eso parecía, discutían a veces, a veces sonreían, se besaban y odiaban, pero nadie es perfecto, el amor es difícil y extraño en estos tiempos. Él entró una noche en el bar de costumbre, iba vestido todo de riguroso luto, venía borracho y solo, traía el gesto serio, y en las manos una corona de difuntos. Ella le había dejado, nos explicó sereno, y había decidido considerarla muerta, y brindar por su olvido y su descanso eterno, y celebrar su entierro de taberna en taberna. Así que allá nos fuimos, y para qué contaros: vasos vinos y risas, alguna vomitona, abrazos de amistad, eterna aquella noche. Requiescat y brindemos por ella y su memoria. Al salir de El Almendro ya iba muy borracho, se desplomó en el asfalto y me incliné a su lado. Supe que estaba muriéndose de golpe, dijo algo en mi oído, se deshizo en mis brazos. Se lo llevó la ambulancia con su corona y todo, y yo me fui a cumplir con su encargo maldito. Llegué hasta el bar que él me había indicado y busqué a la muchacha entre el humo y el ruido. Por fin la vi, bailaba muy despacio, refugiada en el cálido pecho de un muchacho. Le conté, me escuchó, se abrazó a su pareja. Yo no sé si lloró, no se veía apenas.

La noche debilita los corazones, noches de funeral, de vino y rosas.
Brindemos por el amor y sus fracasos, quizás podamos escoger nuestra derrota.
El sol limpia las calles, la memoria, feroces pasiones atenúa.
Invéntate el final de cada historia, que el amor es eterno mientras dura.
Brindemos por el amor y sus fracasos, quizás podamos escoger nuestra derrota.
El sol limpia las calles, la memoria, feroces pasiones atenúa.
Invéntate el final de cada historia, que el amor es eterno mientras dura.
"Quizá les haya pasado en alguna ocasión. Quizá, alguna vez, caminando por la calle les pareció ver entre el tumulto de la gente a una persona a la que amaron hace mucho tiempo. Apenas fue un instante, un breve destello de luz, el suficiente como para dejar una quemadura en la retina y en el alma. El suficiente como para dejarte paralizado en mitad de la acera sintiéndote a contracorriente de todo, sin saber muy bien que hacer o que decir. Se le llena a uno la cabeza de recuerdos, y el caso es que no estás seguro de que se trate de esa persona porque... primero, fue como digo, un breve instante, y segundo lugar porque hace tanto tiempo desde la última vez que os visteis que… todos hemos cambiado en este tiempo. Y tú también aunque a veces te niegues a reconocerlo. Y está bien que así sea. El caso es que entonces uno queda dudando en mitad de la acera, pensando si no será que uno confunde la realidad con el deseo. Quiero decir que quizá sí se trate de esa persona, pero a lo mejor no. A lo mejor uno lo desea tanto que la inventa entre la gente. Desapareciendo y apareciendo, apareciendo y desapareciendo. Y no digo que quedara algo urgente por decir, algo pendiente… quizá no sea eso, quizá sea un deseo inconciente, y uno sólo quiere encontrarse con ella para decirle cualquier tontería. Quizá para recuperar un retazo de aquellos tiempos en los que eramos eternos e invulnerables. Quizá sólo para decir: “¿Qué ha sido de ti en todo este tiempo?, ¿qué fue de nosotros?”, ¿qué ha sido de mi?"...
Algo parecido ocurre en la canción que vamos a cantar ahora. Transcurre en el metro de mi ciudad, en Madrid. Es la historia de un tipo que entra en el vagón del metro y encuentra en el asiento de enfrente a una muchacha que le recuerda a una mujer a la que amo, o quizás sea ella. No lo sabe. Y está también lleno de dudas.
Lo que voy a contar a continuación lo entenderá quien conozca la canción, quien no conozca la canción tendrá que esperar a que la cantemos para entender lo que voy a contar a continuación. Muchos familiares, amigos y amigas se acercan para preguntarme sobre esta canción, sobre el final de la canción. Más bien para preguntarme que qué diablos le pasa por la cabeza a la muchacha que protagoniza dicho final. Nunca puedo satisfacer a quien pregunta porque no tengo ni puñetera idea de lo que le pasa por la cabeza a la muchacha. Pero si sé algo, sé que un día todo cambiará. Espero que más pronto que tarde, pero un día las cosas serán diferentes. Un día el muchacho entrará en el vagón y la encontrará en el asiento de enfrente, radiante y luminosa, y se acercará a ella. Y le hará la pregunta que siempre le hace al terminar la canción. Y un día todo cambiará. Ella se levantará de su asiento sosteniéndole la mirada, el metro detendrá su ritmo, todas las cabezas se girarán hacia ellos. La ciudad también se detendrá, la gente parada en las aceras, dos coches en mitad de la calle, las palomas emprenderán el vuelo, ella se acercará mucho a él... y un día le responderá de forma muy diferente a como lo hace en la canción."
Dejando en los portales los ecos de tus susurros,
buscando cualquier rincón sin luz.
"Agárrate de mi mano, que tengo miedo del futuro",
y detrás de cada huida estabas tú, estabas tú.
12 mar 2013
Acudía a tu auxilio de forma inmediata. "Hola, ¿qué tal?", tu sonrisa y perdí por goleada.
Te apoderaste al instante de mi ocio. Y al fin y al cabo, pude entender que hiciste negocio.
Una ráfaga de balas seductoras no lograban vulnerar una coraza idiota,
y con mi seguridad ya en la miseria, fuimos por un café, juntos, los 3: vos, yo y tu histeria.
Sin mucho más que hablar, nos despedimos. Comprobé que ya era inútil extender ese partido.
Colgué los timbo y bajé la persiana, sin embargo, tu auto estima cascoteó mi ventana.
Sugerías necesitar mi delirio. Para ganar espacio, me mostré cual tipo tibio.
Empezó a inquietarte mi nueva conducta, pero caí derrotado por tus brotes de astucia.
Me regalaste vacaciones en tu alcoba, atrás quedó esa idiotez de dormir cola con cola.
Conocí los pechos más lindos del mundo. Sobre gustos no hay nada escrito, pero sobre bustos:
¿quién dijo que no se puede?
¿Quién dijo que no se puede combinar inconstancia, inconciencia y lealtad?
¿Qué es imposible dar un paseo un día a tu cielo, un día a mi infierno...
Estoy seguro, compañero,
y me juego mi alma loca,
que no debe existir boca
como esta, en el mundo entero.
7 mar 2013
Solo te pido un abrazo más,
que me apreté mucho más que ayer.
Solo te pido una sonrisa más
para saber como sonreír de aquí en más.
que me apreté mucho más que ayer.
Solo te pido una sonrisa más
para saber como sonreír de aquí en más.
Se te apretó el estómago.
Pusiste las cuatro ruedas al mango
y no supiste como frenar.
yo exprimía diccionarios para poder hacer una canción.
No me acuerdo muy bien cuántos besos dejamos en cada esquina,
pero imposible olvidarme de aquel cuarto donde aquella noche subió la adrenalina.
Y se juntaron Rosario y la Capital, se juntaron el bien y el mal.
Se juntaron dos almas en una sola, se juntaron Sabina y Piazzolla.
Se juntó una religión que era puro corazón con otra que nunca existió,
se juntaron dos camas y no alcanzaban para tanto fuego, tanta acción, tanto descontrol.
Elegimos el colchón más chico y pareció de dos plazas,
cuando el colchón terminó bienvenido fue el piso del comedor de su casa.
A cada beso caía una estrella, cada arañazo calmaba el dolor...
cuando me acuerdo de ella levanto mi vaso y brindo adonde quiera que estés, por nuestra canción.
A cada beso caía una estrella, cada arañazo calmaba el dolor...
cuando me acuerdo de ella levanto mi vaso y brindo adonde quiera que estés, por nuestra canción.
Ella ganaba bien como telefonista,
yo laburaba mal... y ganaba peor.
Yo tenía el primer papel y ella el de protagonista,
de la historia más triste de todas las de amor.
La fiché desde lejos, moviendo su cintura,
y al ritmo de su cuerpo mi mirada bailó.
Se rompían los espejos reflejando su hermosura,
se rompían los esquemas de mi pobre corazón.
"Dichoso si es que existe el dueño de esta perla,
de esta obra de arte, de esta boca de miel",
le dije. Y ahí nomás, a pesar que existía,
ni papel ni biromes: derechito al hotel.
Supe que era casada con problemas de pareja
y que no soportaba gente de mal humor.
Supe que enloquecía con los besos en la oreja,
que en la cama y desnuda baila mucho mejor.
Ella le caía bien a todos mis sentidos,
salvo cuando el marido era el tema de hablar.
Cuando su confesión lastimó mis oídos
me dije: "No la escuches, no te ahogues en su mar".
Yo abrí de par en par las puertas de mi alma
y dejé que saliera mi secreto peor,
disimulando lo triste y conservando la calma
le dije: "Aunque no creas estoy buscando amor".
Nos rendimos los dos a fingir como tontos
que yo era su marido y que ella era mi mujer,
pero al cabo de un tiempo yo no quería ser su esposo
y ella quiso volver a ser la dama infiel.
Ahora ella está feliz, volvió con el idiota.
Yo recorro las calles buscando otra mujer.
Y aprendí que mentirse tiene patas muy cortas.
Que siempre la costumbre va a matar al placer.
yo laburaba mal... y ganaba peor.
Yo tenía el primer papel y ella el de protagonista,
de la historia más triste de todas las de amor.
La fiché desde lejos, moviendo su cintura,
y al ritmo de su cuerpo mi mirada bailó.
Se rompían los espejos reflejando su hermosura,
se rompían los esquemas de mi pobre corazón.
"Dichoso si es que existe el dueño de esta perla,
de esta obra de arte, de esta boca de miel",
le dije. Y ahí nomás, a pesar que existía,
ni papel ni biromes: derechito al hotel.
Supe que era casada con problemas de pareja
y que no soportaba gente de mal humor.
Supe que enloquecía con los besos en la oreja,
que en la cama y desnuda baila mucho mejor.
Ella le caía bien a todos mis sentidos,
salvo cuando el marido era el tema de hablar.
Cuando su confesión lastimó mis oídos
me dije: "No la escuches, no te ahogues en su mar".
Yo abrí de par en par las puertas de mi alma
y dejé que saliera mi secreto peor,
disimulando lo triste y conservando la calma
le dije: "Aunque no creas estoy buscando amor".
Nos rendimos los dos a fingir como tontos
que yo era su marido y que ella era mi mujer,
pero al cabo de un tiempo yo no quería ser su esposo
y ella quiso volver a ser la dama infiel.
Ahora ella está feliz, volvió con el idiota.
Yo recorro las calles buscando otra mujer.
Y aprendí que mentirse tiene patas muy cortas.
Que siempre la costumbre va a matar al placer.
cualquierestaciónparamiesprimaveraconvos
que algo tan lindo me haga mal
...es una pena
Y tengo miedo a equivocarme, a sufrir, ser lastimado. Equivocarme es algo malo pero amarte es un pecado. Y ruego a Dios que esto termine para poder ser el de antes, que no llora por mujeres y tiene siempre un amante. Porque conozco yo el calibre de tus besos ya no me dejo asesinar por esa boca. No pongo un pero más por vos, no tengo un peso. Mejor le cedo a otro el turno que me toca.
te advierto que este tren consejero,
que no sabe lo que es mirar atrás,
me ha dicho que en tu estación no va a parar.
No sé porque esa necesidad de viajar tan lejos de la realidad.
¡Poniéndote una careta en el corazón pretendes olvidar!
Sabes que no sueño con vos al dormir, no es bueno soñar con los ángeles de hoy. Sabes que miento siempre que hay una buena ocasión. También sabes que un consejero me dijo: "Hecho el amor, hecha la trampa"; y al pie de la letra sigo ese hermoso consejo cruel. "El que no arriesga no gana", dijiste. "El que arriesga puede morir por amor", te dije y comprendiste que no iba ser yo el que cubra tu cuerpo en noches de frío, el que te regale rosas sin espinas, el que aparte de ser sexo sea un amigo, el que derroche amor en cada esquina. "¿Tanto te cuesta dar besos a una sola?, te juro que amor nunca te va faltar." Mi amor, eso no importa. Lo que importa es variedad."Es mejor ser presa de un hombre y no el polvo insípido y oscuro de más de dos", dijiste y comprendí que no ibas a ser vos la que comparta mis besos con cualquiera, la que pise fuerte el acelerador, la que quiera hacerlo de muchas maneras, la que sepa bien fingir cuando no haya amor.
Pero les cuento señores que me asombra lo mucho que puede cambiar la mujer.
Ahora ella es la que se esconde entre las sombras y yo estoy aquí loco por volverla a ver.
Tendré que tomar el toro por las astas, en verdad no tengo tiempo que perder.
Esta vida no me tira buenas cartas, pero en otra vida espero volverla a ver.
Esta vida no me tira buenas cartas, pero en otra vida espero volverla a ver.
Yo sólo quería unos mimos, un suspiro de tu ombligo, una sopa con sabor.
Eras un rompecabezas disfrazado de princesa, eras puro rocanrol.
Nunca vio la luz,
no sintió el calor,
no sufrió el dolor,
no vivió el morir...
Muy grande la cruz, muy chico el honor.
no sintió el calor,
no sufrió el dolor,
no vivió el morir...
Muy grande la cruz, muy chico el honor.
Enana actitud de vivir mejor.
Hasta en el cielo debe haber una que otra injusticia.
Y el miedo que te meten a vivir parece ya no tener vuelta atrás, y tu grano de arena nunca tapa el mar.
Para la trampa un plan B,
vos no queres ser así.
Por guita baila el mono y vos no tenés swing.
Allá voy, contra viento y marea.
Otra vez una misma pelea.
Ni siquiera sé si vale la pena
pero tengo ganas de probar
si la suerte me va a acompañar
de una puta vez o si es un mito más.
Acá estoy, me agarrás despeinado.
Estos son mis tesoros guardados:
una flor, un buen vino picado,
un saquito de té que esta usado,
un impuesto de amor
del que siempre estuve exento hasta hoy.
Y aunque sé que puedo estar sin vos,
¿cómo hacer que quiera estar sin vos?
Me perdí, creo que andaba pensando.
Me encontré, por algún lado dudando.
Si es por mí, si las vivo cagando,
si me voy al vestuario
o si le tiro un caño a la soledad
que pone la gamba fuerte y me puede quebrar.
No me vi, me tomé por sorpresa.
Arranqué, y bajé la cabeza.
Manejaba un triciclo prestado,
me la puse contra una pared.
Y ahora tengo un pedal en la mano, e
el manubrio doblado, me lastimé.
Y aunque sé que puedo estar sin vos,
Me escape del mundo yéndome al norte, pero otro mundo esperaba allá. Yo arrime, siempre disparó a mansalva, pero esa piel fue particular. La haces muy bien y aunque te hierva la sangre te encadenas para no llamar. ¿Cómo haces? Conozco todos tus trucos pero aun así me das que pensar. Te guardas el orgullo donde nadie pueda dudar de que lo tenes. Y así vas, sin perder el objetivo. Pidiendo dos cuando queres tres.Ya estoy bien, ya me ordene en mi desorden; y aquellas voces no me hablan más. Por favor, mentime y dame la espalda. Otra vez no quiero patinar. Y me esperas más de la cuenta, siendo siempre la que yo soñé. Y firme yo, me encierro en que es peor amar y envejecer. ¿Qué esperas? Mostrame todas las cartas, a cara de perro yo no sé jugar. Me endulzas el ego siendo sincera, dale un poco y te va a pedir más. Lo sabes, no hay arma más seductora que contestar siempre la verdad. Siempre estas del otro lado del muro de los lamentos que me contas. No sé hablar sin decir malas palabras: "amantes, mentira, infidelidad". Nunca más te vendo gato por liebre. Por no ser cruel pierdo honestidad. No es el fin, el problema son los medios, no es algo que yo pueda respetar. No esta mal que terminen las historias mientras haya historias que contar. Y ya no esperaras más de la cuenta y siempre serás la que yo soñé,
y yo seguiré pensando que es peor amar y envejecer.
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